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sábado, 16 de julio de 2011

14 DE JUNIO DE 1986 Y BORGES

            "y entre citas de Borges Evita bailaba con Freud..."  

              De datos biográficos escribiré en su natalicio que se acerca, pero esta fecha que acaba de pasar se refiere a su deceso. Cosa que en un tipo como el señor Jorge Luis Borges (que no Borgues por mucho que un ex presidente lo quiera llamar así) seria difícil aceptar desde el punto de vista trascendental, ya que como todo gran escritor: no ha muerto. Y es que Iván Tubau tiene muchísima razón, cuando en su libro “Matar a Víctor Hugo” dice que a un gran escritor nunca se le deja descansar y lo peor, que si pretendemos interpretarlo es no dejarlo descansar por nuestra propia ignorancia y supone un gran peso a la memoria de este, que pierde por lo tanto su tamaño de artista y se convierte en objeto.

                Pero bueno, un personaje que escribe un relato basado en el Quijote a sus cinco años, empieza a realizar ensayos y antes de los diez también inicia su trabajo como traductor, sería imposible dejarlo descansar, ni ciego ni muerto.

                Tal vez su tartamudez lo hizo crear historias fractales, y más aun, el género, del cual su epitome seria, según aprendí: “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius” de “Ficciones” 1944 en mi versión. La idea con las historias fractales es una historia dentro de una historia y la realidad como una historia, o algo así. Cuando leí esta narración, ya que no sé si podría llamarse cuento propiamente, pensé, en un momento, que era real lo que se narraba, demasiado real: casi corro a la biblioteca a buscar la enciclopedia inglesa: “la enciclopedia falazmente se llama The Anglo-American Cyclopaedia (New York, 1917) y es una reimpresión literal, pero también morosa, de la Encyclopaedia Britannica de 1902.” (¿Qué sentiría Bioy Casares de saberse parte de las historias de Borges sin un eufemístico pseudónimo? En realidad se supo parte de sus historias y lo aceptó gustosamente).

                Y ¿cómo no hablar de sus recurrencias ocurrentes? Esa fijación por los espejos tan suya y aberración por las relaciones sexuales: “Desde el fondo remoto del corredor, el espejo nos acechaba. Descubrimos (en la alta noche ese descubrimiento es inevitable) que los espejos tienen algo monstruoso. Entonces Bioy Casares recordó que uno de los heresiarcas de Uqbar había declarado que los espejos y la cópula son abominables, porque multiplican el número de los hombres.” La insistencia de las bibliotecas, los libros, los sueños y los laberintos, pero todo con el lenguaje mas sencillo desde su punto de vista, ya que en un momento rompe con los oropeles del lenguaje para convertirse en un gran economizador, tal vez por eso no escribió nunca una novela.

                Ya en el plano literario tres posturas o tres a propósitos de la obra de Jorge Luis Borges. La primera es una reverenda idiotez desde mi punto de vista, de un escritor que creo que hace más ruido que literatura, abanderado por lo que él llama un movimiento “indie” dentro del quehacer literario, que de indie no tiene nada, pero no me meteré mucho en ese tema, ya será punto de partida en otro artículo. Pablo Paniagua. Escritor español radicado actualmente en la ciudad de Guanajuato, reconocible porque frecuenta los bares de la ciudad de las ranas por las noches con un morral cargado de sus libros que va mercando en dichos establecimientos y un botecito de agua pura, pues no toma. Figura delgada y ya pelo escaso (más bien rapado para disimular supongo), como los argumentos transcritos de la entrevista que tuvo. La cosa es que Ranaculta nos manda un correo de divulgación cultural en la que cada promotor envía su texto y la rana funge como enlace para todos los metiches en estos menesteres. El correo de Pablo se titula (¡¡bombo y platillos por favor!!): “Borges no estuvo a la altura de su obra...” y la publica Alejandro Acevedo el día primero de julio de este año.
               

                (Los puntos suspensivos son porque me quede sin palabras y más aún al leer el subtítulo: “En su última novela, el escritor español desmitifica al reconocido argentino” y es que no sé a qué se refiere con eso de “desmitificar”. Yo no he leído toda la obra de Borges, pero lo que si he leído me parece una genialidad y lo que no he leído me atrae como garantía de otra genialidad. Además los prólogos que escribió también me garantizan una gran y cuidada edición por parte de la casa editorial. Entonces aún no sé qué desmitifican, a menos que yo no sepa que decían que Borges era algo así como dios [poco dado a nuestros amigos argentinos, recordemos lo que decía el acaecido Facundo Cabral: “los Argentinos son unos soberbios pedantes hasta los 39 años; a los 40 son perfectos”] o un vampiro, y en la novela de Pablo nos demuestra que solo era otro humano con un gran bagaje cultural y humano después de todo)

                  (Y luego dicen que: ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡“lo baja de su pedestal”!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!)…

                La verdad me da mucha risa lo que dice Pablo, así que mejor transcribo lo que llego por correo de su entrevista y no abuso de tanto signo de puntuación:

“`A partir del estudio de la obra de Borges, percibí que se repite en sus conceptos y estrategias narrativas, en sus trucos y artificios, y que si bien tiene cuentos muy buenos otros son bastante deficientes, y por esto su imagen de gran escritor es un mito que merece ser derribado para situar a Jorge Luis Borges en el plano real, con los pies sobre la tierra, y así darnos cuenta de que es un escritor sobrevalorado´, dijo.”

-"He de reconocer a Jorge Luis Borges como uno de mis maestros (en lo referente a su "pensamiento fractal"), pero me defrauda el hombre que no estuvo a la altura de su obra, además de otras deficiencias de estilo. Tengo admiración por Valle-Inclán e influencias de Gustave Flaubert, Franz Kafka, Henry Miller y Witold Gombrowicz, principalmente".

"`Creo obligado el ejercicio de la crítica para mejorar las cosas, y en el caso de México tengo claro que la mayoría de sus problemas devienen de la ignorancia que reside en gran parte de su población y de las malas prácticas de una clase política parasitaria, que sólo tiene afán por la lucha de poder y por el mantenimiento de sus privilegios, sin importarle, para nada, el bien de la ciudadanía´, señala.” (aquí, posteriormente y si las encuentro, pondré una serie de anotaciones sobre las opiniones que emite Pablo y que el escritor mexicano Pterocles Arenarius considera fuera de lugar, y yo estoy de acuerdo, Pablo llega y se nos presenta como un salvador de México)

"`Esta novela la redacté en cuatro meses y la corregí en dos, total seis meses, más las lecturas posteriores de cuatro lectores piloto que me apoyaron para afinar el texto definitivo.
Creo que toda obra de arte ha de tener un planteamiento conceptual (en este caso, fractal) y, en consecuencia, cierta carga estética, además de la obligatoria visión de estar, por lo menos, en su tiempo o más allá de él´, afirmó.”

"`El erotismo y el sexo son algo normal en la vida (aunque no para Borges), y por ello creo conveniente abordarlo en mis novelas, si no: ¿de dónde salimos todos los habitantes de este planeta? El sexo es el motor de la vida y por tal razón no tengo reparo en plasmarlo de la manera más original´, señaló.”


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Luego prefiero un texto publicado en “Letras libres” en el número 128 del año XI, agosto del 2009 (que por cierto, la revista la tienen en las bibliotecas públicas, chéquenla [al menos conozcan la biblioteca]) y titulado “Un poema en el bolsillo”, de Héctor Abad Faciolince, del cual, por razones de espacio, solo hare algunas anotaciones y les dejo el link para el articulo completo.

Inicia el artículo con la mención de la muerte del padre del autor, luego inicia con breves anotaciones sobre la misma y la situación que vivió en ese entonces, pero curiosamente, durante todo el texto no registra muchos datos que pudieran desviar la intención inicial del autor de escribir sobre su experiencia con lo que serian, al parecer 5 poemas “inéditos” del argentino.

Colombiano el autor, de prosa muy legible, sencilla e interesante, no lo veo pretencioso, si tal vez un poco rígido, pero infinitamente mejor que él antes mencionado Pablo. Es un divague sobre un poema que encuentra en el bolsillo de su padre asesinado, poema que se asegura es de Borges. Luego de varios intentos por llegar al fondo y dilucidar su autenticidad, que lo llevan a varias decepciones, llega a la conclusión de… así dejémoslo, mejor lean el artículo, aquí el link:


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                Ultimo texto de esta primer parte: Antoni Fernández Ferrer, en la misma referencia del texto anterior, en el artículo titulado “Borges y sus ‘precursores’” nos lleva a conocer algunos antecedentes de sus historias, antecedentes literarios de una línea directa que no podemos suponer plagiaria, sino versionada.

                Así llegamos a los textos de William Somerset Maugham y Kurd Laßwitz. Al final, yo agradezco al más grande de los escritores argentinos sus referencias y sus textos.

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                Borges tenía una idea un tanto negativa de los mexicanos, y del mundo en general, y una gran admiración por varios escritores mexicanos, pero consideró a Alfonso Reyes (grandes amigos ellos) “el prosista supremo”. Admiraba a Ramón López Velarde y Octavio Paz, tenía grandes amistades dentro de la literatura mexicana, se hizo enemigo de Oliverio Girondo por un lio de faldas, anticomunista, racista, de opiniones en temas mundiales poco acertadas… bueno, eso va para la parte dos…     

"Yo soñé esta mañana que me moría"

Por Mictlan F. Arriaga.

sábado, 9 de julio de 2011

“Hay que desconfiar de los genios porque a veces se hacen los muertos…”


           
            El señor, el señor completo que era Facundo Cabral seguirá siéndolo, pero ya no en su tangibilidad. Y es que a alguien se le ocurre matar a los genios. Un día de repente ese alguien se levanta y decide convertir a algunos en leyendas, como si él pudiera decidir el momento en que se acaba una línea itinerante para convertirlo en horizontes transitables.

“Sos una leyenda viviente que se pasea graciosamente entre la biblia y el Pedro Páramo, entre el desierto y la Tierra del Fuego, entre Chagall y Octavio Paz.”

9 de julio de 2011, fecha de la muerte, del asesinato de Facundo Cabral. Una breve reseña de él, no de su asesinato, porque el mismo lo dijo: “el día que yo me muera no habrá que usar la balanza, pues pa’ velar a un cantor con una milonga alcanza…” y que la milonga sea eterna:

Nace el 22 de mayo de 1937, hoy tuvo 74 años. De La Plata, Provincia de Buenos Aires, Argentina, mexicano por exilio en 1976 y empezó formalmente su vagabundeo del que se decía: “Facundo Cabral es un vagabundo "first class"” y que lo llevó a mas de 150 países, a cantar, como dicen, trovar; y en otros sólo a compartir su sabiduría embadurnada de humor negro, embarrada de Borges, protesta y contestatarismo. Anarquista no lo sé, lo dudo, más bien uno de los que a mí me caen bien: un creyente incrédulo.

“Facundo Cabral es la versión divertida de la Enciclopedia Británica.”

En el 70 creó la canción que se convertiría en su carta de presentación y la que fue su despedida: “No soy de aquí ni soy de allá”; dicen que en el último concierto que alcanzó a dar fue así también la última canción que interpretó: demuestra su filosofía según lo creo. La transcripción de la rola:

NO SOY DE AQUI NI SOY DE ALLÁ
(Versión de Jorge Cafrune)

Me gusta el sol, Alicia y las palomas,
el buen cigarro y las malas señoras,
saltar paredes y abrir las ventanas,
y cuando llora una mujer.

Me gusta el vino tanto como las flores,
y los conejos, pero no los tractores,
y el pan casero y la voz de Dolores,
y el mar mojándome los pies.

No soy de aquí..., ni soy de allá,
no tengo edad, ni porvenir,
y ser feliz es mi color de identidad.

Me gusta estar tirado siempre en la arena,
en mi matungo perseguir a Manuela,
o todo el tiempo para ver las estrellas,
con la María en el trigal.

No soy de aquí..., ni soy de allá,
no tengo edad, ni porvenir,
y ser feliz es mi color de identidad.
(Versión de Facundo Cabral - Estudio)

Me gusta el mar y la mujer cuando llora
las golondrinas y las malas señoras
saltar balcones y abrir las ventanas
y las muchachas en abril

Me gusta el vino tanto como las flores
y los amantes, pero no los señores
me encanta ser amigo de los ladrones
y las canciones en francés

No soy de aquí, ni soy de allá
no tengo edad, ni porvenir
y ser feliz es mi color de identidad

Me gusta estar tirado siempre en la arena
y en bicicleta perseguir a Manuela
y todo el tiempo para ver las estrellas
con la María en el trigal

No soy de aquí, ni soy de allá
no tengo edad, ni porvenir
y ser feliz es mi color de identidad


Otra Versión de Facundo Cabral:

'Me pongo el sol al hombro
y el mundo es amarillo
y si llueve, me mojo,
y no me enojo porque no encojo.

Una lechuga me basta y sobra
para hacer sombra
y qué me importa si no me nombran.

Limpio mi vagón de carga,
duermo una semana larga,
como una porción de pizza
y me vivo de la risa.

Me gusta andar
pero no sigo el camino
pues lo seguro ya no tiene misterio,
me gusta ir con el verano muy lejos
para volver donde mi madre en invierno
y ver los perros que jamás me olvidaron
y los abrazos que me dan mis hermanos,
me gusta, me gusta.'


Me gustas tú y el mundo que te acompaña
la primavera y los pastores de España
la libertad y aquel invierno de Holanda
entre Van gogh y Apollinaire

Me gusta el mar y el fuego que te delata
Alejandría y los antiguos piratas
el nacimiento permanente en Manhattan
y el desenfado de los blues

No soy de aquí, ni soy de allá...

Me gusta el sol sobre la Piazza San Marcos,
y la manera de esperar del tarasco,
el viejo grupo armando el nuevo cigarro,
y las mujeres de Aviñón

No soy de aquí, ni soy de allá...

                “Facundo Cabral es un médico del Alma. Es la primera versión del Internet, más lenta, pero más cálida.”



                Y lo que pasa es que según la historia esta rola se originó en la peda, un día con el Sr. Jorge Cafrune, así: a vuelo de pájaro, pero por suerte alguien la grabó y se pudo reproducir después de la laguna mental de Facundo. Cada quien la versión que más le guste.

                “Facundo Cabral es un ángel sin escrúpulos, un Woody Allen cristiano. Es el décimo tercer apóstol de Jesús.”

                Murió en Guatemala, en un atentado, era casi ciego, escribió para sí mismo “Fue mudo hasta los 9 años, analfabeto hasta los 14, enviudó trágicamente a los 40 y conoció a su padre a los 46. El más pagano de los predicadores cumple 70 años y repasa su vida desde la habitación de hotel que eligió como última morada”  pues no tenía una residencia fija. Algunos dicen que no tenía ni residencia propia y todos los premios que alguna vez obtuvo se los regaló a un amigo taxista suyo. Queda como deuda el nobel de la paz, que Oscar Arias Sánchez presidente de Costa Rica propuso para su atril.

                “Nos engañaron: nos invitaron a un concierto y era un milagro.”

                Curioso si denotamos que estuvo preso a los 14 años, debido a su agresividad, en parte originada por su alcoholismo que traía arrastrando desde antes de su pubertad. Pero aun así le consiguió trabajo a su madre al hablar con el presidente argentino Perón al burlar la guardia de la casa rosada, residencia del gobierno argentino. Pero lo entendemos perfectamente: todo revolucionario es un desadaptado, si no cómo podría ser un revolucionario.

                “Pensé que Facundo Cabral era argentino, al escucharlo comprobé que era patrimonio de la Humanidad. Se viste como vaquero pero habla como un profeta.”

                Huérfano de padre, que los abandonó un día antes de que Facundo naciera; precoz pues termina la educación en mucho menos tiempo del que se requería ese entonces, casi la mitad de este. Algunos dicen que lo hizo en tres años en lugar de doce. Y así, un año antes de quedar libre de la prisión decide escapar y caminar por el mundo. Pero esto fue más bien fortuito debido a su color de protesta.

                “Facundo Cabral es tan incalificable, como inevitable.”

                En el 96 la UNESCO lo declara mensajero de la paz, a este ex prófugo. Una vez conoció a Borges aunque consideraba hablar con él como hablar con Sócrates. Hace referencia a un breve dialogo con la madre teresa. En fin, así como es él y como era tal vez ahorita este burlando la guardia de los arcángeles para hablar con dios (o quién sabe, para cantarle otra canción de protesta).  

                “Me gustan los que se callan y me gustan los que cantan y de tanto andar conmigo me gusta lo que me pasa.”

                Esto no es una milonga, ni tango ni candombe. Esto difícilmente se acerca a una reseña de un personaje que algunos, en la música y en la literatura consideramos un genio, al artista, porque la persona era, ya se fue, el genio, el artista se quedó y como dijo Ernesto Sábato y una vez (o quién sabe cuántas) lo citó Facundo: “Hay que desconfiar de los genios porque a veces se hacen los muertos…”



Por Mictlantecutli Arriaga.
                 

viernes, 1 de julio de 2011

Carlos Monsiváis, el cronista

Por ELENA PONIATOWSKA / El País
13-Junio-2011


“Hace años que no leo novelas”, me dijo con cierto desdén.
—¿Por qué?
—Porque no tengo tiempo. También a ti, Elena, te gusta ver a los demás, observarlos, caminar a su lado en la calle.¿Sabía Monsiváis que no tenía tiempo? No. Ninguno de nosotros lo sabe y si lo sabe lo calla. Un mes antes de ingresar al hospital, Monsi le preguntó (como lo haría un niño) al doctor Gustavo Reyes Terán: “¿Me voy a morir?”. “Si no te cuidas, te quedarán dos, tres, quizá cuatro años”. ¿Por qué tenía fibrosis pulmonar un hombre que ni fumaba, ni bebía y además había sido un estupendo nadador desde niño? Su madre, Esther, era campeona y llevaba a Carlos Pascual Aceves Monsiváis a la YMCA y al poco rato el muchacho atravesaba cinco veces sin cansarse la alberca olímpica techada. (Pocos saben de esas y otras proezas de Monsi pero yo sí, no porque él las presumiera sino porque fui amiga de su mamá Esther).
Al salir del agua, después de la felicitación del maestro, Monsiváis leía a Virgilio y a Homero con los pies metidos en la alberca.
¿Novelas en México cuando todos los días amanecemos a una odisea? ¿O no es novela leer del asesinato del joven Luis Donaldo Colosio, el candidato del partido oficial, el 23 de marzo de 1994 y a los pocos meses de la muerte trágica de su esposa Diana Laura a la que el cáncer fue adelgazando hasta dejarla en un hilito? ¿No es novela el asesinato del cardenal Posadas en Guadalajara el 24 de mayo de 1993? ¿No es novela la vida de la Reina del Sur de la que ya Arturo Pérez-Reverte dio constancia con tanto lujo de detalles que se volvió una serie televisiva? ¿No es novela que la agencia FBI de Estados Unidos sea quien asesore a la policía mexicana en su combate contra el crimen organizado? ¿No es novela que en las montañas del sureste de México se levante en armas un segundo Che Guevara que confronta con sus fusiles y sus arengas a toda la podredumbre de los Gobiernos emanados de la Revolución Mexicana? ¿No es novela que el expresidente de México Vicente Fox no pueda ni decir el nombre del escritor Jorge Luis Borges y lo apellide Borgues y a la semana añada a guisa de disculpa que “cualquiera puede cometer un lapsus bilingüe”?
¿Escribir novelas para qué? México amanecía y amanece a telenovelas muy superiores a cualquier cosa que un novelista podría inventar, a una realidad avasalladora y risible, al drama íntimo de un país que hace agua. Monsiváis con su bárbaro sentido crítico había descubierto hace años sus intrigas partidistas, sus mentiras paseadas en todas las antesalas, sus pasadizos secretos, sus estúpidos diálogos, sus conclusiones mezquinas y había adivinado el desenlace. Ya tenía muy claro cómo lo escribiría para que nosotros pudiéramos leerlo y convertirlo más tarde en materia memorable.
Recorrer calles, ponerse de pie en las plazas públicas, subirse al metro y a los autobuses, saberlo todo de los transportes colectivos y de los rumbos populares de México, observar a los políticos y hacer picadillo a gobernadores de Estado, senadores y diputados, solidarizarse con los jóvenes que bailan y se ponen hasta atrás en los hoyos fonki y a las niñas domingueras en el California Dancing Club, tomar notas mentales pero también apuntar frases, actitudes, reflexiones en una libreta azul de tapas de cartón, era la parte más importante de la vida diaria de Monsiváis. Con mucha razón, Adolfo Castañón lo consideraba una agencia de noticias y lo llamó “el último escritor público”. “Pregúntale a Monsi”, nos aconsejábamos. “El que está enterado es Monsi”. “Nadie sabe lo que Monsi”. “Esto, Monsi ya lo analizó”. Viajar a Ciudad Juárez para denunciar el asesinato de jóvenes mujeres, tomar otro avión rumbo a Hermosillo para solidarizarse con los padres de los 44 niños quemados en la guardería ABC, salir en la madrugada a recoger los testimonios de los heridos por la explosión de gas de San Juanico, permanecer 30 días en la calle después del terremoto del año 1985 resultó ser sólo la continuación de su primera huelga de hambre para apoyar a los maestros en 1958 al lado de José Emilio Pacheco y Juan de la Cabada, su primera marcha en 1954 en la que vio a Diego Rivera empujar la silla de ruedas de una Frida Kahlo a dos días de su muerte ya sin joyas y con la cabeza envuelta en una pañoleta para protestar contra el golpe de la CIA contra Jacobo Arbenz y la invasión de los paracaidistas norteamericanos en lo que llaman aún “Guatemala city”. De esa marcha, Monsi hizo su primera crónica en un periódico preparatoriano y con el arranque de esa marcha salió también su capacidad de reseñar y sobre todo analizar cualquier acontecimiento político o cultural que le pusieran enfrente.


El cronista de México
Las tareas morales de Monsi, sus 10 en civismo, lo hicieron el cronista de un México que es difícil concebir sin él. Acerado, brillante, horriblemente mordaz y maldito en sus juicios, Monsiváis escribió nuestra historia y sin él ya no sabemos cuáles son nuestros “Días de guardar” y tampoco quién seguirá escribiendo las crónicas de una sociedad que se organiza.
Sin Monsiváis perdemos la sustentación cultural de nuestros movimientos sociales, de nuestras luchas políticas, la constancia escrita de los ideales de los jóvenes y de su heroísmo. Implacable contra los racistas, los dogmáticos, los conservadores, los cursis, los corruptos, los homófobos, los ladrones, Monsiváis, niño libresco si los hay, gran crítico de poesía, se caracterizó por su lucha contra el sida y contra el autoritarismo. También fue un crítico de la derecha clerical, un defensor del Estado laico que se lanzó en contra de la educación religiosa en las escuelas públicas, un luchador por la despenalización del aborto, un feminista. Su entusiasmo por la lucha indígena en Chiapas fue enorme y allá fuimos a ver cómo se elaboraban los Acuerdos de San Andrés. Más tarde condenó los ataques terroristas de los Vascos y consideró al candidato de la izquierda Andrés Manuel López Obrador una referencia fundamental en la esperanza democrática de nuestro país.
“Lo que me interesa de la izquierda” —le respondió al periodista Jorge Ricardo de Reforma— “es que sea crítica, que no admire incondicionalmente la dictadura de Fidel Castro, que sitúe en perspectiva el autoritarismo con frecuencia inadmisible de Hugo Chávez, que se oponga a la derecha, que denuncie sin tregua a la corrupción, que saque conclusiones del fracaso del socialismo real, que sea antirracista a fondo, que no sea nacionalista pero que sí defienda los intereses nacionales, que se oponga a la desigualdad, el mayor problema del País”.
También pudo responder a su entrevistador: “Sin mis libros me sería imposible vivir y sin mis gatos también. Los libros no aúllan ni los gatos proporcionan sabiduría, por eso no podría elegir. Preferiría entonces vivir sin mí”.Ahora sabemos que los múltiples homenajes a Monsi por sus 70 años tenían una razón de ser. Resultaron justos y necesarios un día sí y otro también durante todo el año de 2009. Antes de su muerte, era indispensable que él supiera cuánto lo queríamos y de qué tamaño era nuestra devoción. El divino pastel de la intelectualidad mexicana sólo se corta para unos cuantos y a Monsi en 2009 le tocó una gran, una festiva rebanada.
No es sólo una coincidencia que Monsiváis muriera al día siguiente del premio Nobel José Saramago, el 18 de junio de 2010. Ambos viajaron juntos a Chiapas y el propio Saramago constató que Monsiváis, además de solidario con las causas sociales, sabía todo, todo de todo, todo de política, todo de arte, todo de poesía, todo de Pessoa, todo de nuestra identidad nacional y escribía de todo como nadie más lo ha hecho, ni siquiera su ilustre antecesor Salvador Novo sobre quien Monsiváis escribió el mejor libro de los que ha escrito: Lo marginal en el centro.
Monsiváis no sólo fue el cronista de la vida de México durante más de 50 años, también fue nuestra conciencia nacional.

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Publicado por Ranaculta para Observatorio cultural de Guanajuato el 6/21/2011 04:17:00 PM